domingo, 23 de septiembre de 2012

Columna


Reflexiones
Por Francisco Alfaro Ramírez

CÁRCELES Y GOBIERNO

CERESO Y CEFERESO, el primero significa centro de readaptación social y el segundo significa, centro federal de readaptación social, esto es lo que pomposamente los gobiernos y sus gobernantes nos han dado como lugares de escarmiento, reflexión, trabajo, y reinserción de personas que han cometido alguna acción en contra de algún o algunos miembros de la sociedad.

En México pagamos 2,000 millones de pesos para mantener a los presos en el país, esto sin contar con todo lo que se debe de invertir en el mantenimiento de las cárceles, de los sueldos de custodios, directivos, equipo de uso normal y demás insumos que se requieren para mantener edificios.

Gasto desperdiciado ya que en las cárceles al igual que en el congreso, no se produce nada de provecho que haga posible el mejoramiento de la sociedad, puesto que los presos no realizan trabajos que les garanticen la readaptación, la reflexión y el saber que atentando contra la sociedad se autodestruyen, muchos delincuentes que en apariencia han cumplido con su condena y son puestos en libertad después de haber cometido graves delitos y reinciden, nos muestra que el trabajo judicial y de readaptación no sirve.

Así podemos observar también que con una alta corrupción, sin control gubernamental, y con las puertas casi abiertas dichos centros de readaptación carecen de control y de nada sirve que la policía capture a un delincuente en flagrancia, un ministerio deficiente reúna pruebas, un juez corrupto los condene y una cárcel los deje salir por la puerta de enfrente.

Existe el auto gobierno dentro las cárceles por parte de los presos, así que de nada sirve pagar a las autoridades que dirigen las cárceles, de nada sirven los programas internos si no reditúa el encierro, de nada sirve entonces encerrar a los delincuentes, si no existe un real arrepentimiento, de nada sirve un sistema judicial si no responde a la sociedad, de nada sirve un gobierno si no le garantiza a la población una verdadera protección contra la delincuencia, sea individual, organizada y del propio delincuente gubernamental.

El sistema de justicia en México no sirve en tanto no exista la real aplicación de la ley aun siendo tan deficiente, no puede existir la democracia sin la existencia de un estado de derecho, no puede existir un gobierno real en tanto no exista un control y eliminación gradual de la delincuencia, no puede existir un gobierno real en tanto la delincuencia se halla apoderado de las calles plazas, de lugares donde el gobierno no entre y en las cárceles donde la propia población que esta presa, controla, dirige y hace de estos centros de readaptación social sus lugares de esparcimiento, no pagan hotel, no pagan comida, viven sin trabajar como nuestros legisladores y gobernantes, y además pueden salir de estos sitios cuando les viene en gana.

La delincuencia está tomando el control, no solo de las calles, también en las cárceles, las plazas,  todo con la complacencia de los gobernantes que no trabajan y realizan hasta lo imposible por atrasar cualquier intento de reforma que implique la aplicación de las leyes.

Con lo anterior podemos preguntarnos: ¿Los ciudadanos estamos seguros de no ser los siguientes presuntos culpables? ¿Si no sirven las cárceles que opción se ofrecerá para la aplicación de la magra ley? ¿Son reales los programas de readaptación social en las cárceles?

Por supuesto tú tienes la mejor opinión y la mejor acción.