lunes, 1 de octubre de 2012

Columna


Reflexiones
Por Francisco Alfaro Ramírez

REFORMA LABORAL APROBADA SIN LA VOLUNTAD DEL PUEBLO, POR LO TANTO SIN DEMOCRACIA.

Parece que los legisladores que fueron elegidos para defender o representar la voluntad de la mayoría de la población, resguardando los derechos de las minorías, hoy como siempre vuelven a hacer de la traición hacia sus representados la dirección cotidiana de este país.

Una reforma que legalice, según ellos, lo que cotidianamente ya ocurre es lo que se hace hoy, se dejan de lado las explicaciones acerca de muchas situaciones, como los pagos por hora, los despidos que se pueden convertir en el espacio cotidiano, y con ello inventar que existen muchas posibilidades de empleo, poco pago, con personas que necesitan el trabajo, y tengan que laborar por horas.

Veamos un posible escenario; si se despide a un obrero o empleado que tiene que laborar 10 horas, que necesita una hora por lo menos para comer, algún tiempo para ir al baño, que necesite el seguro social, vacaciones, reparto de utilidades, pago de vacaciones e incluso vacaciones, y se contrata a dos personas que trabajen 5 horas cada quien, que por el tiempo que laboran no necesitaran la hora para comer, que posiblemente por la condición de trabajo, no requieran estar afiliados al seguro social, que por su condición no se les den vacaciones ni incentivos económicos, además de que reciban una tercera parte de lo que reciba un empleado u obrero, con esto se elimina un empleo y se generan dos, esta es la forma de generar empleos, mal pagados, sin servicios, sin crear antigüedad, sin incentivos, explotando más pagando menos.
Esto es lo que los flamantes legisladores, junto con el presidente que para que no le saquen sus derroches y corruptelas, hoy entrega una reforma a modo, al flamante presidente, donde la aprobación priista, panista, petista y alguno que otro corrupto es lo que veremos cotidianamente, donde se defenderán a los grandes empresarios, no a la pequeña y mediana industria, donde la lealtad, hace un lazo mutuo que da confianza y certeza de empleo, donde habrá siempre trabajo mientras las circunstancias lo permitan.

La canasta básica se verá reducida, la adquisición de los productos básicos será cada día menor, por lo que será necesario que más miembros de la familia se vean arrojados al sistema laboral formal o al trabajo evasivo de la informalidad, donde siempre hay riesgos o al nuevo sistema laboral donde la explotación será lo cotidiano, aquí se ve que los beneficios y convenios por los apoyos dados a los corruptos del sistema hechos por los grandes empresarios son su buen pago.

Aquí nos podemos dar cuenta realmente que, se requiere elegir y proponer personas que sepan que es lo que necesita la población, lo que se requiere para generar una mejor sociedad, un mejor lugar para vivir, y no la recua de ignorantes que hoy legislan, y los que se oponen, no son capaces de movilizar a sus representados para informarles el peligro que se corre con las nuevas reformas, generando movilizaciones que obliguen a proponer normas equitativas, tampoco se trata de evitar la ganancia que honradamente debe de tener el empresario, pero con estas reformas leoninas, será imposible el progreso de la clase trabajadora.
No podemos pensar sino lo que nos muestran los dichosos representantes del pueblo que están en contra del mismo pueblo y están a favor de los grupos que controlan la macroeconomía del país.
No nos engañemos, no estamos representados ni por el presidente, electo o actual, las cámaras están llenas de traidores a la nación, ya que el pueblo es la nación y quien traiciona la confianza de un pueblo y aprueba normas que lo perjudican es un traidor.

Gobernantes sin ética, sin patria y traidores de la confianza que se les deposito, empresarios sin nación, violencia, corrupción, inseguridad e injusticia es lo cotidiano en este país, alzas constantes en los productos, gasolinas caras y en aumento mensual junto con el gas, inseguridad cotidiana, falta de control en las calles, en las carreteras en las cárceles, nos muestra la incapacidad, la falta de coordinación, y la carencia de voluntad para sacar los problemas comunes que afectan a la sociedad.

Sin un gobierno que dirija, un pueblo que participe y con una indiferencia total de ambos, no puede haber nación. Hoy no existe ley y sin la voluntad del pueblo no hay democracia.
La pregunta es: ¿Hasta cuándo dejaremos que los traidores a la nación nos gobiernen?

Por supuesto tú tienes la mejor opinión y la mejor acción.